La adecuación de las medidas de protección contra incendios en instalaciones con una larga vida útil o consideradas obsoletas constituye una prioridad en el marco de la normativa europea vigente. A lo largo de las últimas décadas, la Unión Europea ha desarrollado un cuerpo normativo sólido orientado a garantizar la seguridad de personas, bienes y medio ambiente frente al riesgo de incendio. Reglamentos y directivas, tales como la Directiva de Seguridad General de los Productos (2001/95/CE), el Reglamento de Productos de Construcción (UE) Nº 305/2011, así como las normas armonizadas EN 13501 (clasificación de la reacción y resistencia al fuego de los materiales) o la EN 54 (sistemas de detección y alarma de incendios), establecen criterios mínimos que deben cumplirse en todas las edificaciones y equipamientos.

Las instalaciones antiguas, por el hecho de haber sido proyectadas y construidas bajo marcos normativos anteriores, presentan a menudo carencias significativas en materia de compartimentación, evacuación, resistencia estructural al fuego, señalización y sistemas de detección y extinción. Estas deficiencias incrementan de manera sustancial la probabilidad de propagación del incendio y la dificultad de evacuación segura en caso de emergencia. Asimismo, en muchos casos se utilizan materiales de construcción que no cumplen con las exigencias actuales en cuanto a reacción al fuego, lo que agrava los riesgos.

La legislación europea establece la obligación de los Estados miembros de garantizar la seguridad de los edificios y su adecuación progresiva a la normativa en vigor, mediante procesos de inspección, auditoría y, en su caso, rehabilitación. En consecuencia, resulta imperativo que los titulares de instalaciones con décadas de antigüedad acometan programas de actualización que incluyan:

  • Sustitución de materiales combustibles o no clasificados por otros que cumplan con las normativas EN 13501.
  • Incorporación de sistemas automáticos de detección y alarma conforme a la norma EN 54.
  • Instalación de equipos de extinción manual y automática con certificación europea.
  • Adecuación de las vías de evacuación, señalización fotoluminiscente y alumbrado de emergencia.
  • Revisión de la resistencia estructural al fuego de los elementos portantes principales.

Además, los avances tecnológicos permiten la integración de soluciones inteligentes, como sistemas de gestión centralizada de seguridad, capaces de optimizar la respuesta en caso de siniestro. No obstante, estas mejoras no sustituyen la necesidad de cumplir estrictamente con los mínimos exigidos por la legislación vigente.

En conclusión, la permanencia en servicio de instalaciones antiguas exige una evaluación exhaustiva y la adopción de medidas correctoras que las sitúen al nivel de seguridad exigido por la normativa europea actual. Este proceso no solo responde a una obligación legal, sino también a un compromiso ético con la seguridad de los ocupantes y la resiliencia de la infraestructura frente a un riesgo tan crítico como el incendio.

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