Instalación de cortinas de agua, telones húmedos o de rociadores entre la platea y la caja escénica de un teatro

La caja escénica de un teatro concentra una de las cargas de fuego más elevadas y de mayor riesgo de todo el edificio. Decorados, telones, cortinajes, maquinaria escénica, cableado e instalaciones de iluminación conviven en un volumen amplio y con abundante aire, lo que favorece que un incendio se desarrolle con rapidez. Además, la platea es el espacio de mayor ocupación del recinto, con público que evacua en condiciones de emergencia. Garantizar la separación efectiva entre ambos ámbitos es, por tanto, una condición esencial de seguridad.

Necesidad técnica

El elemento habitual de separación es el telón de seguridad o telón cortafuegos. Sin embargo, presenta limitaciones: al someterse a la acción del fuego sufre deformaciones y dilataciones, y por la radiación térmica puede transmitir calor hacia el lado protegido. La cortina de agua, o sistema de rociadores abiertos tipo diluvio, actúa como complemento. Genera una pantalla continua que enfría la superficie del telón, absorbe la radiación, reduce el paso de humo y gases calientes y ayuda a mantener la integridad y el aislamiento del cerramiento durante el tiempo exigido. De este modo se preserva una vía de evacuación segura para el público y se facilita la intervención de los servicios de extinción.

Necesidad legal

En el marco normativo español, el Código Técnico de la Edificación, en su Documento Básico DB SI de Seguridad en caso de Incendio, exige que los escenarios de los locales de pública concurrencia constituyan sectores de incendio diferenciados respecto de la sala, con las resistencias al fuego establecidas, y regula las instalaciones de protección activa que deben dotarlos. A ello se suman el Reglamento de Instalaciones de Protección contra Incendios (RD 513/2017), que impone que estas instalaciones se diseñen, instalen y mantengan conforme a normas reconocidas, y la normativa autonómica sobre espectáculos públicos y actividades recreativas, que en Cataluña incluye el Decreto 112/2010. Las normas UNE aplicables a sistemas de agua pulverizada y rociadores completan los criterios de diseño.

Conclusión

La instalación de cortinas de agua no responde a una mejora opcional, sino a una medida que refuerza el cumplimiento de la sectorización exigida, protege la vida de los ocupantes, limita los daños patrimoniales y facilita la obtención y el mantenimiento de las licencias y autorizaciones de actividad. Como siempre, su proyecto debe ser redactado por técnico competente, ejecutado por empresa instaladora habilitada y sometido a las revisiones periódicas reglamentarias.

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