Las franjas parallamas, también denominadas franjas cortafuego o fajas de seguridad contra incendios, constituyen un elemento constructivo de carácter preventivo cuya función principal consiste en limitar la propagación horizontal del fuego entre naves industriales adyacentes o entre sectores de incendio diferenciados dentro de un mismo complejo. Su implementación responde tanto a criterios técnicos de seguridad como a exigencias normativas establecidas en la reglamentación vigente sobre protección contra incendios en establecimientos industriales.

Desde el punto de vista técnico, estas franjas se materializan mediante fajas de terreno libres de combustible, o bien mediante elementos constructivos con resistencia al fuego (muros cortafuego, medianeras EI, o distancias de separación normalizadas), cuya finalidad es interrumpir la continuidad del combustible estructural y de las cargas térmicas presentes en cubiertas, fachadas y almacenamientos exteriores. La radiación térmica generada durante un incendio de gran magnitud puede alcanzar niveles de flujo calorífico suficientes para provocar la ignición de estructuras o materiales situados a distancias considerables, motivo por el cual el dimensionado de dichas franjas debe fundamentarse en cálculos de transferencia de calor por radiación, considerando variables como la carga de fuego, la geometría de las naves, el tiempo de exposición y las condiciones ambientales predominantes.

La normativa aplicable, particularmente el Reglamento de Seguridad Contra Incendios en Establecimientos Industriales (RSCIE) en el ámbito español, y normativas equivalentes en otros marcos regulatorios, establece distancias mínimas de separación entre edificios en función de su nivel de riesgo intrínseco, la resistencia al fuego de sus elementos constructivos y la presencia o ausencia de instalaciones de protección activa. La ausencia de estas franjas, o su dimensionado insuficiente, incrementa significativamente la probabilidad de propagación del incendio a naves colindantes, comprometiendo no solo la integridad patrimonial de las instalaciones, sino también la seguridad de las personas y la continuidad operativa de la actividad industrial.

Asimismo, las franjas parallamas facilitan las labores de intervención de los servicios de extinción, al proporcionar accesos y espacios de maniobra que permiten el despliegue de medios materiales y humanos sin exposición directa a las condiciones térmicas del incendio principal. En consecuencia, su correcta planificación debe integrarse desde las fases iniciales del diseño arquitectónico e industrial, en coordinación con los estudios de riesgo y los planes de autoprotección exigidos.

En síntesis, la implementación técnica y normativamente correcta de las franjas parallamas resulta indispensable para garantizar la compartimentación efectiva del riesgo de incendio, minimizar pérdidas materiales y humanas, y asegurar el cumplimiento de los estándares de seguridad industrial vigentes.

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